
Desde este, aún, verano de 9 de septiembre nos vamos hasta el más frío invierno. Si ayer viajábamos hasta la comarca de Barbanza, hoy, nos iremos un poco más lejos. Saldremos de Galicia, saldremos de España y llegaremos a Escocia. También retrocederemos en el tiempo hasta 1997 de la mano del actor británico Alan Rickman, que por aquel entonces (ahora éste) estrenaba su adjetivo de director con una película que ya nos suena (si no, mirad de nuevo el titular de esta entrada): El invitado de invierno.
Míriam García es de Madrid. Si afinamos en localización diremos que de un pueblo a 40kms llamado Galapagar. Su pasión por el cine se lee en el nombre de su blog, precisamente, “El invitado de invierno”. Una bitácora de cocina, de recetas probadas y, en donde la fotografía, cobra un papel fundamental. Quién sabe si esta bloguera con vínculos gallegos terminará por llevar sus platos a la gran pantalla…
Lo que sí, ya ha hablado con elrincondegalicia.com:
PREGUNTA.- Traductora de inglés-español, química durante 15 años y ahora bloguera. ¡Trío de diferencias! O no… ¿Encuentra algo, desde dentro, que las una? ¿Con cuál “se queda”?
RESPUESTA.- Bueno, la química y la cocina tienen muchos puntos en común, cocinar no es sino transformar la comida por medios químicos y físicos. En cuanto a la traducción, aunque me gusta también, fue más un tema de supervivencia, para poder dejar la química por un oficio que me permitiese trabajar desde casa. Y esto de pasar tanto tiempo en casa a su vez me llevó al blog. Me quedo como estoy, fíjate.
P.- Un día decidió escribir un blog… ¿Cuándo? ¿Por qué?
R.- Hace muchos años que me gusta la cocina y cuando empecé a trabajar en casa hace cinco años, todo el día delante del ordenador, buscando recetas de vez en cuando conocí estupendos blogs que ya circulaban hace unos tres años. Y un día me dije: y por qué no puedo hacer yo lo mismo? Así surgió la cosa, por pura casualidad.
P.- Porque empezó a cocinar “tarde” o eso comenta en su bitácora. Exactamente, ¿recuerda a qué edad? ¿Quién le enseñó “el oficio”?
R.- Con tarde me refiero a que siempre me hace mucha gracia cuando la gente cuenta que ya de niños andaban por la cocina, ayudaban y les interesaba lo que allí se cocía. Yo no fui tan precoz en eso. Hasta que no me independicé por completo, con 28 años, no empecé de verdad a interesarme por la cocina, aunque hubiera hecho mis pinitos previamente. Y si me gustaba ya algo era por mi madre y por mi abuela paterna, buena repostera.
P.- Ahora nos invita a su blog…
R.- Sí, con un nombre de cine porque yo soy bastante cinéfila. Supongo que muchos conoceréis a una de las pesadillas de Harry Potter en sus películas, el desagradable profesor Snape. Pues el estupendo actor británico que lo encarna, Alan Rickman, dirigió una intimista película con ese nombre. Y además de gustarme la película, el nombre me parece tan precioso… que en un día tonto lo adopté.
P.- Además de para la meditación, como decía Luis G.Montero… ¿Una buena estación para la cocina, el invierno?
R.- Efectivamente, el invierno evoca una serie de ideas que me encantan: el fuego del hogar, los pucheros calientes, los deliciosos frutos secos, las reuniones familiares para ponerse como el Quico. Me gusta el invierno mucho, aunque aún más el otoño, mi estación preferida. Pero no se me ocurrió llamar al blog El invitado de otoño, quizá debería cambiarlo, que igual el Rickman un día me pide porcentaje…
P.- ¿Suele tener invitados en casa? ¿Con qué les conquista?
R.- Me gusta mucho buscar excusas para hacer platos especiales, como tener invitados. Como necesito cuidarme bastante por temas de peso, no puedo comer todo lo que me gustaría (pura gula), por eso me encanta tener gente para hacerles todos esos dulces que yo no debo comer a diario… invitar a gente a casa en mi caso es puro egoísmo. Y poca gente conozco a la que no le guste un buen dulce.
P.- Porque lo que mejor se le da es…
R.- Buf, qué difícil… me encanta la repostería y el pan, pero creo que las tartas saladas se me dan bien, también la tarta tatin (cuando no se me quema el caramelo…) y ¡la fabada!
P.- Sus hijos, por lo que hemos leído, parece que no aprecian su cocina… Entonces, la crítica saldrá de su marido, ¿no?
R.- Otra pregunta difícil… según él, come de todo y le puedo dar casi cualquier cosa. Según yo, es especialito, no te digo mas… corramos un tupido velo.
P.- Y él, ¿se pone el delantal o es de los que “no se mojan”?
R.- A él no le gusta cocinar, pero no me importa mucho, porque tenemos un acuerdo: yo cocino y él friega, así que él piensa que sale ganando y yo también. Pero bueno, para un apuro, sabe freír un huevo y hacer patatas fritas (no congeladas, ¿eh?).
P.- ¿Cómo es físicamente el lugar en el que cocina?
R.- Vivimos en un chalé y la cocina es bastante amplia. Tenemos una enorme mesa muy cómoda para amasar y hacer todos los panes y bollos que me gustan. Pero lo que me encanta es que es muy luminosa. Eso sí, tengo tantos trastos cocineriles que ya me falta espacio… se admiten donaciones para ampliarla.
P.- Y ya no físicamente, sino digamos “la filosofía”, su manera de cocinar…
R.- Creo que soy bastante ecléctica, me puede gustar igualmente un platillo de Adriá y unas migas de pastor. Lo que sí intento en casa es que todos los ingredientes sean de calidad (por ejemplo, compro fruta y verdura ecológica cuando puedo), es un tema que me preocupa, y también trato de no utilizar alimentos preparados, que suelen venir repletos de aditivos y de grasas poco saludables. Últimamente hasta intento eliminar los cubitos de caldo…
P.- ¿Tiene, en este sentido, alguna manía?
R.- He adquirido la manía de mirar los ingredientes de los alimentos y de despotricar de las porquerías que nos meten al cuerpo. Pero manía de verdad, la que le he cogido a los refrescos azucarados. Veneno puro.
P.- ¿Es de las que cuidan hasta el mínimo detalle?
R.- Mi ideal de cocinera y anfitriona es Bree Van de Kamp, de Mujeres Desesperadas (¡es mi ídola!). Siempre impecable, buenorra y con una cestita de cupcakes presta para regalar. Pero aunque ya me gustaría ser tan ideal, no le llego ni a la suela del zapato… ¡en nada!
P.- En cuanto a decoración, muchos blogueros nos han confesado que lo de las flores en la mesa… no les gusta demasiado…
R.- Será porque las flores no se comen, qué sé yo… triperos que somos.
P.- Y si la llevamos a un restaurante, ¿cómo tiene que ser éste para que quede satisfecha?
R.- Fundamental que el servicio sepa su oficio, cosa que se ha perdido lamentablemente, exceptuando los restaurantes caros (y algunos ni por esas). Entonces, cuando encuentro un restaurante donde te sirven bien y con agrado me derrito sin remedio. Y eso sí, que no tengan ínfulas de modernidad. Se puede ser moderno, pero no tener ínfulas.
P.- Elija, ¿cocinar o comer?
R.- ¿Tengo que elegir? ¡Qué crueles!
P.- ¿Prefiere el dulce o lo salado?
R.- Pues según el momento…
P.- ¿La cocina tradicional o la innovación?
R.- Como ya os he dicho, me puede gustar un caviar de remolacha con algas o unas patatas a la riojana, no podría elegir.
P.- De Galicia, de su gastronomía, ¿con qué se queda?
R.- Cáspita, ¡tantas cosas! El marisco, claro. Los dulces tradicionales, brutales, cada pueblo con el suyo. El magnífico pan gallego. Ah, y los maravillosos vinos.
P.- Porque Galicia, ¿a qué le sabe? Sabemos que suele dejarse caer por aquí…
R.- Tenemos familia (trasplantada, no naturales de allí), por eso conocemos bastante Santiago y sus alrededores. Yo siempre digo que si no me inyecto mi dosis anual de Santiago, no soy la misma. Galicia me sabe a buen producto con elaboraciones poco complicadas, sencillamente porque no le hacen falta.
P.- ¿Un local al que volver de Compostela?
R.- Los locales modernos y los restaurantes más sofisticados de Compostela no los conozco, vamos con niños y ya se sabe… pero hay tascas estupendas, de las que frecuentamos me quedo con el bar Coruña, en la Raíña. Ah, y la última vez que estuvimos desayunamos fantásticamente en el Casino. Todo en el casco viejo, como véis.
P.- ¿Ha sucumbido a la tentación del licor café?
R.- No soy nada de licores de alta graduación, ni siquiera lo he probado…
P.- ¿Qué producto gallego se llevaría en la maleta?
R.- Siempre que venimos de allí nos llevamos en la maleta vinos y algún queso, que solemos comprar en la bodega O Beiro, de Santiago, e incluso a veces traemos empanadas… me pierden y fuera de Galicia nadie las hace igual.
Míriam no regresa a Madrid sin dejarnos una receta por aquí “Una receta distinta, de origen británico, que tengo en el blog y que se puede hacer con los estupendos mariscos gallegos”:
Cangrejo en pote
- 40 g de carne oscura o corales
- 110 g de carne blanca
- 1 cayenita
- 1 buen chorretón de zumo de limón o lima
- 2 buenos pellizcos de nuez moscada
- 100 g de mantequilla
- Sal al gusto
Se deja ablandar la mantequilla a temperatura ambiente. Se cuece el cangrejo o cangrejos, si no los habéis comprado cocidos, y se dejan enfriar. Una vez fríos, se parten y se les saca toda la carne con mucha paciencia. Se va poniendo por separado la carne oscurita y los corales (si se trataba de una cangreja) de la carne blanca. Se maja la cayenita en un mortero (yo le quito las semillas) y se añade la mitad de la mantequilla ablandada, el zumo de limón y la carne oscura. Se remueve todo bien con la mano del mortero, majando al mismo tiempo, hasta formar una pasta más o menos homogénea. Se añade la nuez moscada y a continuación la carne blanca. Se mezcla todo bien y se sazona. Llegados a este punto, mejor probar el paté sobre una tostada para ajustar la sazón. Se debe dejar un poquito fuerte porque al enfriarlo posteriormente en el frigo se amortiguan un tanto los sabores.
Se busca un bonito cacharrito para acomodar el paté y se llena con él. Una vez bien compactado e igualada la superficie del paté con una cucharita, se derrite el resto de la mantequilla y se echa por encima, mezclada con alguna hierbita fresca, como eneldo. Se mete al frigo y se deja toda la noche para que se asienten los sabores.
¡Que os aproveche!
P.- ¿Una buena estación para la cocina, el invierno?


Muchas gracias a vosotros por querer entrevistarme! Y os vuelvo a decir, la documentación de lujo! Hala, todos a ver la película
Fantástica entrevista, Miriam, ágil, interesante y divertida. Me ha encantado leer y conocer más de ti!
Muy Miriam, pura naturalidad y sentido del humor. Me ha encantado.
Besitos a todos.
¡ Muchas felicidades Miriam, una entrevista que me ha encantado leer !
Así eres como te había imaginado y….. desde luego galleguiña no serás, pero
como te escurres…
Un abrazo
Hola, Miriam!
Enhorabuena por la entrevista, me ha gustado mucho, muy amena y natural!!!
Un saludo.
Genial la entrevista, Miriam!! Un beso muy fuerte
Mira que eres maja Miriam!!!!!
¡Vaya! No te había leído paisana de adpción
Felicidades Miriam, una entrevista que he disfrutado como ninguna!!
Besos.